Algo tan sencillo como reaprovechar los materiales que todavía pueden ofrecer una vida útil para así ahorrar recursos tanto energéticos, como naturales y, al fin y al cabo, económicos, se ha convertido en todo un reto para las empresas. El futuro pasa por una apuesta decidida por la economía circular en un contexto de emergenia climática en el que ya nadie discute que los recursos no son ilimitados. En unamesa redonda organizada por EL PERIÓDICO y la Fundación Ecolec, celebrada en Barcelona el pasado miércoles, diversos expertos debatieron las ventajas y los escollos de este cambio de paradigma que ya se está consolidando.
Inauguró la jornada la secretaria de Acción Climàtica de la Generalitat, Anna Barnadas, quien apostó por “pasar de una economía lineal a una economía circular” lo que supone “un cambio profundo en el modo de producción”. Y en esta apuesta de cara al futuro inmediato, Barnadas apuntó que “sin el binomio empresa pública - empresaprivada, nunca avanzaremos”.
“Crisis de biodiversidad, crisis energética, y ahora crisis de materiales”, enumeró la representante de la Generalitat, para acto seguido incidir en la importancia de “hacer pedagogía” en el mundo empresarial pero también entre los cosumidores, para “exprimir la vida útil de cada material”.
“La economía circular cambia totalmente el modelo de producción y consumo”, resumió al arrancar el debate entre los expertos el director general de la Fundación Ecolec, Luis Moreno. Tras enumerar las famosas 4R (Reducir, Recuperar, Reutilizar, Reciclar), habló ya de las 9R, a las que se suman Rediseñar, Reflexionar, Rechazar, Renovar y Reparar.
De hecho, Ecolec se dedica a alargar la vida de los productos, aprovechando los residuos para volver a transformarlos en nuevos recursos. En cifras, la fundación evitó, durante 2021, la emisión de 198.048 toneladas de CO2 gracias al correcto tratamiento y reciclaje de 124.765 toneladas de los residuos de dispositivos electrónicos desechados.
Para Sònia Llorens, catedrática en Economía Circular de la UPF, se trata de estrategias de sostenibilidad que ya llevaban a cabo nuestras abuelas: reutilizaban y reparaban. “Estamos recuperando las formas de hacer que ya teníamos pero innovando con tecnología”, sentenció, y apostó por “un cambio a nivel de sociedad y de industria en general”.
Desde la Agència de Residus de Catalunya, su director, Isaac Peraire, apuntaba que “a veces hablamos de nuevo paradigma pero ya sabemos lo que tiene que pasar y cómo tiene que pasar”, así que conminaba a las empresas a dar el primer paso hacia modelos de producción más sostenibles. “Sabemos cómo hacerlo, a nivel doméstico, industrial y de administración, ahora sólo hace falta hacer que las cosas pasen”. No obstante, Peraire hizo una llamada a no caer en la vanalización del concepto de economía circular: “cúando ponen bio o eco delante, parece que ya esté todo solucionado”, ironizó ante el creciente greenwashing por parte de algunas empresas.
El momento clave
En referencia al contexto actual, la investigadora del Instituto de Innovación de Esade Sonia Ruiz ahondó en que “estamos en un momento único, en un cambio de era; hace años que vemos crisis superpuestas de carácter sistémico, que nos lanzan a reflexionar que hay que actuar de forma urgente”. Es en esta clave que hay que interpretar la importancia estratégica de la Economía Circular. A las 9R ya citadas, añadió “reimaginar, repensar, asumir retos, va de incorporar criterios de economía regenerativa” y esto, para Ruiz, implica “un cambio de visión y de liderazgo muy profundo que no puede ser tangencial a las empresas y administraciones”.
Para Sonia Ruiz existen ya “buenas señales de cambio pero no suficientes para hacerlo con la rapidez necesaria” ante la crisis climática que ya experimentamos. “La Economía Circular es una de las soluciones”, insistió, e hizo una llamada a la acción por parte de todos los agentes implicados.
En este mismo sentido, Mireia Cammany, empresaria y directora general adjunta de EPI INDUSTRIES family of companies, y vicepresidenta de PIMEC, apuntó que “la Economía Circular hay que hacerla desde todas las empresas pero también por parte de los consumidores”. Para Cammany, lo importante es completar todo el círculo.
Como gran conocedora del tejido empresarial catalán, Cammany apuntó a la huella de carbono como una de las claves de acción futuras. “En el mundo empresarial, pese a que tenemos mucho conocimiento, todavía existen muchas empresas que no son conscientes de la importancia de calcular su huella de carbono y, por tanto, no la tienen”, explicó. “Miremos realmente qué impacto en emisiones tienen, podemos llegar a la conclusión que los modelos pueden tener más impacto en el medio ambiente aunque sea Economía Circular”, y comentó ejemplos como procesos productivos que puedan emitir más que el estándard o que empleen un transporte excesivo o muy contaminante.
Con perspectiva
Pese a las múltiples experiencias de éxito que ya existen y que aplican criterios de Economía Circular, sigue habiendo voces que cuestionan el futuro de reutilizar materiales. Se habla con cierto miedo desde algunos foros sobre un posible decrecimiento. En este sentido, la catedrática Sònia Llorens fue determinante al afirmar que son necesarios “nuevos modelos de producción y de consumo, hay que cambiar, innovar, generar herramientas para afrontar nuevas situaciones de crisis”.
Llorens expuso que “hace tiempo que hablamos de resiliencia”, y apostó por “sensibilizar y generar herramientas para poder ser felices teniendo menos y con una nueva manera de vivir”.
“A mi no me dan miedo las teorías del decrecimiento, le podemos llamar desarrollo sostenible”, expresóIsaac Peraire, y apuntó que “la Economía Circular ha de poder ayudar a un cambio de paradigma” y fue más allá al indicar: “Si a alguien le da miedo hablar de revolución, hablemos de cambio de paradigmas”.
También para la investigadora Sonia Ruiz el decrecimiento es un concepto que tiene que replantearse y mirarse de forma crítica, “si el crecimiento se basa en un consumo ilimitado de recursos limitados”. De cara al futuro apuntó a la idoneidad de introducir el concepto de capoital natural dentro de la valorización de las empresas, tal y como ya apuntan diversas voces acreditadas, también en el mundo financiero.
Un nuevo modelo
Desde la fundación Ecolec, Luis Moreno pronosticó “un cambio de modelo” en la línea del decrecimiento, en el que “el consumidor tiene q consumir de forma más repsonsable, el empresario debe generar productos con un futuro más largo”. El futuro pasaría, pues, por un cambio de modelo de consumo. También dentro de las empresas, a las que invitó a “buscar nuevas rentabilidades”.
Desde PIMEC, su vicepresidenta, Mireia Cammany, se preguntaba “¿qué significa crecer?” y respondía que la clave será icorporar líneas de producto nuevas”; de cara al consumidor, se trataría de “consumir diferente, no de consumir menos”.
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